Ajuste de cuentas modalidad sicariato ligado al contrabando, dramáticos desenlaces en rondas de tragos de supuestos amigos y hasta un extremo ritual de brujería con golpes, clavos y jabón en polvo, entre los episodios.

El primer episodio luctuoso de violencia en Misiones de 2021 se transformó de un caso de gresca seguida de suicidio en un homicidio agravado por el vínculo. Sucedió en la chacra 159 en Villa Cabello durante las primeras horas del 1 de enero y la víctima fue identificada como Mario Maidana. La presunta autora y que permanece con arresto domiciliario y monitoreo con tobillera electrónica, es su concubina de 29 años quien le habría disparado en la sien tras una noche tormentosa de exceso de alcohol y peleas.

Desde este caso a la última gresca con sangriento desenlace, el sábado pasado en colonia Oro Verde de Capioví donde un joven de 26 años murió apuñalado, en Misiones se registraron y avanzan en la Justicia 35 causas con características sorprendentes.

De todas maneras el descenso fue notorio y de los 58 casos de 2020 se cierra este período en 35, entre los cuales sobresalen los crímenes por encargo como el del abogado entrerriano “Chapo” López el 15 de mayo en Bernardo de Irigoyen, acribillado a balazos, pero también el ocurrido seis meses después en la misma localidad y con el mismo método, sicario en motocicleta, que se cobró la vida a tiros de Rafael Antúnez De Olivera (45) en un semáforo de la avenida Guacurarí y calle Independencia.

AVENIDA GUACURARÍ. El homicidio se registró el 15 de mayo cuando Antúnez de Olivera regresaba de jugar al fútbol.

Estos dos asesinatos estarían bajo sospecha de actividades ligadas al contrabando de productos al Brasil, principalmente vinos suntuosos de los mejores viñedos cuyanos argentinos. Ninguno de los casos posee detenido, ni identidad del o los atacantes.

De los episodios de mayor conmoción, un presunto caso de filicidio se investiga desde la madrugada del jueves 17 de junio en el barrio Cristo Rey de Posadas, cuando un recolector de basura halló un bebé sin vida dentro de un contenedor de la avenida Andresito casi Lavalle. El macabro descubrimiento derivó en que el juez de Instrucción 6, Ricardo Walter Balor, ordene la detención una joven de 29 años quien lo había parido pocas horas antes. Fue imputada por filicidio y permanece detenida en la comisaría Decimonovena de la URI. Las evidencias apuntarían a una muerte por ahorcamiento pero aún resta determinarse el estado de salud mental de la progenitora.

El homicidio más resonante sin embargo, fue cometido cuatro días antes en la Zona Sur de Posadas.

El domingo 13 de junio, durante la madrugada, el entrenador de fútbol de niños y mujeres, Cristian Andrés Sotelo fue ultimado a balazos por varios jóvenes que bajaron de dos camionetas.

“Casimiro” de 41 años intentó defender a sus familiares cuando irrumpieron los violentos frente a su domicilio a menos de cien metros de la comisaría Décima en el complejo habitacional A3-2.

El incidente que desató el fatal final para “Casi” Sotelo se produjo pocos minutos antes en el contexto de una fiesta clandestina porque aún regían las estrictas medidas para combatir la pandemia de COVID-19.

El expediente, que también instruye el juez Balor, tiene seis detenidos imputados.

EN VENGANZA. “Casimiro” y allegados fueron baleados en una casa de A3-2 tras una presunta pelea momentos antes en una fiesta clandestina. En la “lluvia de plomo”, Sotelo fue alcanzado por una bala que le perforó el pecho. 

De los homicidios de mayor violencia, el del jornalero Cristian Antúnez Sequeira (33) desató mayor atención ya que estuvo desaparecido poco más de un mes entre enero y febrero en San Vicente.

El colono de 72 años permanece bajo arresto domiciliario e imputado como presunto autor de “homicidio simple”. El sábado 13 de febrero en un pozo en una chacra de picada El Progreso, a 30 kilómetros de San Vicente, fue encontrado el cadáver de Antúnez Sequeira.

La autopsia determinó que lo mataron a golpes ya que presentaba “traumatismo severo de cráneo y de tórax” y que luego lo arrojaron a la perforación. Antúnez Sequeira llevaba cinco años de labor bajo las órdenes de su ahora supuesto victimario, quien lo apuntaba como quien le robó varias garrafas de gas y una desmalezadora.

EXTRACCIÓN. Momento en que los policías retiraban el cadáver que luego se confirmó era Antúnez Sequeira.

El domingo 15 de agosto Rafael Olivera (75) fue hallado muerto en su casa del barrio Henter de Montecarlo con rastros de mordeduras y una herida punzante en el brazo hecha con un clavo. Además tenía el tabique roto a golpes. En la boca y otras partes del cuerpo le hallaron restos de jabón en polvo.

Una mujer de 50 años fue demorada por la jueza Nuria Allou como principal sospechosa de un caso de “viuda negra” en un presunto ritual de “limpieza o magia negra”.

ESCENA DEL CRIMEN. Rafael Olivera fue hallado muerto en su casa del barrio Henter de Montecarlo.

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