La Plazoleta de los Extranjeros y la contigua al Centro Cívico son los espacios de pernocte.

Durante los últimos días se incrementó notoriamente la presencia de familias de comunidades originarias en las calles céntricas de Oberá. La Plazoleta de los Extranjeros y la contigua al Centro Cívico son los espacios de pernocte.

La situación golpea y necesita alguna intervención de las autoridades, afirman los feriantes que vieron invadidos sus lugares de exposición.

También se ven otros hechos que preocupan, por un lado el peligro que genera la cantidad de niños que piden dinero o comida en las paradas de vehículos por los semáforos, sumado a los acampes que se dan en pleno centro de la ciudad, donde no pueden contar con sanitarios públicos.

Yo no atropellé a un chiquito porque Dios es grande, pero se meten entre los autos y a veces son chiquitos y no los ves. Es un verdadero peligro, no quiero pensar en que pase algo, aunque seguro ahí se van a movilizar las autoridades” expresó un conductor.

“Yo vengo de San Ignacio, pero vine a hacer compras nomás”, confió Eduardo Ramos, “pero los que quedan varios días vienen a vender sus productos, como canastos y otras artesanías. También venden limón” indicó.

Se trata de grupos familiares provenientes de San Ignacio, otros de Colonia Leoni y también de Aristóbulo del Valle y Jardín América.

“Nosotros hace tres días que estamos” comentó una joven de una comunidad cercana a Jardín América. “Trajimos canastos para vender, algo se vende. Pedimos ropa y comida porque no
tenemos. La verdad que ya quiero irme, pero necesitamos ayuda y mi papá no quiere volver todavía” agregó.

Los emprendedores que están todo el año en la Plazoleta de los Extranjeros fueron disminuyendo día a día. En algún caso por vacaciones, pero además porque esta nueva realidad volvió insostenible la actividad. “Hace muchos días que vienen y se instalan acá. Cada vez vienen más. Da pena ver a los niños en esta situación. Además llegamos y es imposible estar por los olores, ya que hacen sus necesidades acá nomás en la plazoleta, cuando calienta el sol es imposible por el olor a orín y más todavía. La idea no es discriminar pero no deberían permitirles estar así”, comentó una emprendedora.

“Por esto dejaron de venir los feriantes. Fueron a hablar en la Municipalidad y ahí les dijeron que no pueden hacer nada. Pero algo deberían hacer. Además se dan situaciones de inseguridad, porque muchas veces toman bebidas alcohólicas y molestan a las personas que pasan o se acercan a comprar”, remarcó.

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