Las víctimas superarían las 150 y se destacan profesionales de la salud, empresarios y comerciantes gastronómicos en Puerto Iguazú. Hasta 100 mil dólares habría depositado uno de ellos con la promesa de un interés de 1,3 por ciento mensual.

La policía busca a un hombre de 59 años y a una mujer de 60, ambos hermanos con domicilio en Puerto Iguazú, apuntados como los responsables de una financiera en la que estafaron presuntamente a más de 150 personas entre médicos, comerciantes y empresarios gastronómicos u hoteleros entre otros rubros. Se estima un monto superior a los 7 millones de dólares, y hasta el momento las denuncias en la Justicia son seis, se calcula que algunos de los damnificados perdieron hasta 100 mil dólares.

Fuentes consultadas revelaron que por el momento se presentaron seis denuncias ante el juez de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, Martín Brites.

La abogada Roxana Rivas se constituyó como representante querellante y detalló el modo de operar de los acusados.

La investigación apunta a depósitos efectuados como inversiones en dólares, reales o pesos, que realizaban las víctimas con los propietarios de una financiera ubicada sobre calle Perito Moreno, centro de Puerto Iguazú.

“Una de las maniobras se centraba en entregar dinero que invertirían los hermanos -ahora denunciados- en diferentes emprendimientos, incluso fuera del país como Miami, España o dentro de la Argentina en grandes tabacaleras”.

Las estafas comenzaron en 2018 pero habría antecedentes de años anteriores que “nunca fueron denunciadas porque manejaron durante bastante tiempo un perfil creíble”.

Búsqueda internacional

Según lo que pudo averiguar este medio, son dos hermanos con domicilio en Puerto Iguazú y Foz de Iguazú que se movían en la zona, pero también en Eldorado. Están prófugos desde hace varios meses y estarían en España o Estados Unidos o Brasil.

El juez Brites solicitó a Interpol un pedido de captura Internacional y el pasado miércoles, la policía provincial allanó la financiera en Puerto Iguazú y secuestró computadoras y equipos informáticos que formaban parte del mobiliario. Por el momento no hay detenidos.

Participan en la investigación efectivos de la comisaría Primera de la Unidad Regional V de Iguazú y uniformados de la Dirección Cibercrimen de Posadas, quienes peritarán el material secuestrado.

Rivas amplió que “las estafas tenían como eje la entrega de un capital, generalmente ahorros en dólares, reales o pesos a los responsables de una sociedad que manejaba no solamente una financiera sino otras empresas con sucursales de cobro de servicios y envío de dinero, muy conocidas a nivel nacional”.

Tras los allanamientos, los damnificados se acercaron para ver que “todas las inversiones que realizaban a través de ciertas formalidades, no existían. En lugar de hacer un contrato les daban un recibo donde no se especificaba con claridad en qué iban a invertir, ni en qué plazo le iban a devolver el dinero o cuáles eran los porcentajes reales, todo realmente turbio”.

“Todo se manejaba en un ambiente de mucha familiaridad, ya que este hombre era amigo de varias de las familias damnificadas, se salteaban o se saltearon varios pasos legales que se debieron haber hecho”, agregó.

Una triste realidad 

“Cuando empezaron a ver que pasaba el tiempo y no les pagaban lo que les habían prometido y luego los llamaban por teléfono y no atendían”, se percataron que algo pasaba, “entonces ahí empezó la preocupación y pudimos empezar a dimensionar que estábamos frente a un verdadero fraude”, remarcó la abogada.

En otro tramo de la charla, aclaró que  “estos dos hermanos ahora ya tienen pedido de captura internacional, por las condiciones en que se mueven y evaden muchos vericuetos legales. Una vez que sean detenidos preventivamente deberán explicar, si así lo hacen voluntariamente, qué hicieron con el dinero. Ojalá los damnificados puedan recuperar parte del dinero“.

Algunas de las víctimas de Puerto Iguazú, en principio habrían perdido cada uno alrededor de 100 mil dólares; pero cuando se habla de más de 150 damnificados, el tema de la devolución del dinero se torna mucho más difícil, admitió Rivas.

“La gente puso los ahorros de toda su vida, herencias, vendieron algunos bienes; y cuando uno empieza a ver las historias de cada una de las personas que sufrieron esto, se da cuenta que actuaron de muy buena fe y como la relación, por lo menos de nuestros clientes, que es lo que nosotros conocemos, era de mucha confianza; ya que el estafador se movía como un familiar, nadie se imaginaba que esto iba a pasar“, aseveró la letrada.

La pandemia, en parte, desenmascaró la maniobra ilegal

“Creemos que un poco lo que aceleró este desenlace fue la pandemia. Porque como las típicas estafas piramidales, mientras ingresen nuevos inversores que aporten dinero se puede pagar a los que aportaron antes; pero cuando se cortan esos nuevos aportes se empieza a ver que no hay inversión sostenible. (El esquema) se rompe con la pandemia, ya que la gente sintió la crisis y no hubo nuevos socios, ni inversiones por lo cual era imposible sostener este negocio. Se cortó el pago y la gente empezó a ver que se esfumaron sus ahorros“, detalló Rivas.

Al ser consultada sobre cual era la “seducción” para que la gente invirtiera en esta financiera, explicó que “la promesa era que la plata que entregaban se invertiría en negocios que tenía en Miami, haciendo especial alusión a un tabacalera. Además, se invertiría en la Bolsa, entre otras cosas”.

Como los presuntos estafadores “decían que tenían negocios exitosos, que tenían un shopping, departamentos y las inversiones iban a esos negocios; y como al principio la gente recibía lo que supuestamente prometían, no daba a lugar a que hubiera desconfianza”.

“Pudimos ver que papeles formales no existen y eso dificulta que vayamos por la vía civil para cobrarles las deudas. Nos obliga a pedirle a un juez que investigue si estamos frente a una estafa de qué tipo y a que escala. Estamos hablando de millones de dólares que esta gente se llevó“, finalizó Rivas.

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