SAN VICENTE. Más de 40 familias agricultoras de Las Tunas, Km 34 del Municipio de San Vicente, viven desde hace 30 años en el Paraje rural y producen cultivos anuales, citronela y crían animales.

Con el paso del tiempo se incrementaron las consecuencias de la falta de acceso a un derecho humano fundamental como el agua potable. Hicieron numerosos reclamos sin obtener respuestas, y semanas atrás convocaron a una reunión al diputado Martín Sereno, del espacio político Tierra, Techo y Trabajo, y lo interiorizaron sobre la problemática que padecen desde que se asentaron en el lugar, hace tres décadas.

En este tiempo, mientras recurrían a alternativas, elevaron notas a la Municipalidad local, administrada por Fabián Rodríguez (FR), entre otros organismos; esperando una solución.

«Cuanto más recorremos esta querida provincia, rica por la calidez de nuestro pueblo y por su naturaleza; lamentablemente queda al descubierto el abandono que sufren algunos misioneros y misioneras, sobre todo en el interior profundo donde parece que el promocionado «misionerismo» no llega, y una evidencia es la situación de Las Tunas», afirmó Sereno.

«Por ese motivo nos reunimos con las familias y escuchamos su preocupación por la carencia del líquido vital y su pesar por el incumplimiento de las promesas oficiales. Pensamos juntos en la manera de lograr una gestión efectiva y concreta para que de una vez por todas les garanticen un derecho básico universal negado históricamente. Quieren respuestas y se necesita la decisión del Estado para que no haya familias misioneras sin sus derechos garantizados», enfatizó el legislador de TTT.

En ese sentido elaboró un proyecto legislativo e inició las gestiones ante diversos organismos para que a través de un pozo perforado aseguren el suministro de agua apta para el consumo humano.

A las y los agricultores les preocupa que en épocas de altas temperaturas, las condiciones empeoren por la escasez del agua y se suman las patologías ocasionadas por la mala calidad del agua que consiguen.

«Se soluciona con perforación del pozo»

Para llegar al Paraje rural hay que recorrer unos 60 kilómetros desde el centro del pueblo por la ruta que une El Soberbio con San Vicente. El asfalto sólo cubre 34 kilómetros, y los restantes son de tierra.

Generalmente los vehículos chicos casi no pueden ingresar y cuando llueve las únicas opciones son entrar con camionetas 4×4 o con carros  tirados por bueyes. Ese es el camino que transitan los chicos y chicas para llegar al  Aula Satélite que se encuentra a varios kilómetros.

Las Tunas no tiene un centro de salud, y sólo un par de vecinos cuentan con vehículos en condiciones de trasladar a un enfermo, parturienta o accidentado. Por eso también piden una sala de salud.

La mayoría de las familias se proveen del agua gracias a la solidaridad de algunos vecinos que buscan el líquido vital de un arroyo distante a unos 10  kilómetros del Paraje.

Los precarios pozos perforados que abren, se secan rápidamente, por la superficialidad en que se hicieron. Necesitan que se haga un pozo profundo para extraer agua. Mientras tanto, algunos vecinos juntan agua de manera casera y así proveen de agua a los animales y sostienen las producciones de la agricultura.

Cargo de Nivel Inicial para Aula Satélite

La preocupación por la falta de un docente de Nivel Inicial ocupa a todas las madres con hijos e hijas en edad escolar, Claudia Olivera es una de las que motorizan ese reclamo. 

«Hicimos una reunión entre todas, juntamos firmas preocupadas por la falta de cargo para el Aula Satélite. Enviamos los papeles al Consejo de Educación; pero cuando llegó el cargo, la directora de la escuela de cabecera nos dijo que  era para su escuela. Ahora estamos en alerta exigiendo que un papel firmado donde conste que la maestra es para el aula satélite, porque la escuela de cabecera está a 15 ó 20 kilómetros y es muy difícil que los chicos caminen más de 30 kilómetros de ida y vuelta, y tampoco podemos dejar que vayan solos», manifestó, en coincidencia con las otras madres que exigen que les garanticen los dos derechos: el agua sana para consumo y un cargo docente para que sus hijas e hijos puedan estudiar.

Traslado de tambores de agua en carro con bueyes 

«Llevamos muchos años peleando por el agua. Vivimos en un lugar seco y lejos de todo. Tengo 60 años y es muy difícil ir y venir cargando bidones; confiamos en la ayuda del diputado Sereno para conseguir que nos construyan un pozo. Sería una gran tranquilidad», relató Nildo Schulz.

En el mismo sentido, el productor Sandro Schneider contó que vive hace más de diez años en Las Tunas y el problema principal siempre fue la falta de agua. 

«Por suerte tenemos buenos vecinos y compartimos. Yo tengo un carro con un buey y en tiempos de sequía llevo 6 o 7 tambores de 200 litros y luego distribuyo con las otras familias porque cuando hace mucho calor no se puede estar. Hace un tiempo hice una cisterna y abrí una canaleta en el techo para juntar agua que sirve para lavar ropa, es la solución que nos queda», detalló.

Los vecinos también probaron buscaron vertientes; pero generalmente se secan al poco tiempo. 

«Mis padres tenían este mismo problema cuando recién se asentaron en el Paraje. A veces con mi familia pensamos en vender e irnos a vivir al pueblo, pero resistimos porque nos gusta la chacra, tenemos trabajo, carpimos, cortamos raíces, plantamos mandioca, verduras de hojas y hay tranquilidad para los chicos. Ojalá Dios nos ayude para que el Estado haga un pozo perforado que sea útil para todas las familias», solicitó Sandro.

«Las lluvias son una bendición»

Los y las agricultoras se quejan de las promesas incumplidas de los políticos. «Suelen venir cada vez que hay elecciones, les contamos nuestros problemas que sólo se pueden solucionar con recursos de la Municipalidad o del Gobierno provincial, pero escuchan y no hacen nada. Es muy triste tener las vertientes secas, hay mujeres con seis y siete hijos y como no hay agua ni para lavar las ropas, tienen que ir hasta el arroyo que queda lejos. Todos tenemos el mismo problema, pero en mi caso solo tengo un hijo», subrayó.

Schneider sostuvo que los gobernantes deberían venir a vivir unos días al Paraje y padecer como ellos. «Para nosotros que llueva es una bendición porque podemos recolectar. Siempre le pedimos a Dios que nos mande lluvia», reiteró.

El productor rural insistió con que es urgente hacer un pozo con una máquina perforadora, como corresponde. «El agua y una maestra para la escuelita son nuestras prioridades», aseveró.

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