Tras conocerse el caso positivo de leishmaniasis visceral en un joven de 11 en Garupá, que lo dejó en grave estado, autoridades sanitarias apuntan a la prevención

Casos de leishmaniasis: en Misiones existe entre un 20 y un 22 por ciento de positividad

La enfermedad de la leishmaniasis se ha vuelto endémica en la provincia de Misiones, es decir que llegó para quedarse y es por esto que autoridades sanitarias realizan campañas de prevención para disminuir su prevalencia.

En las últimas semanas se dio a conocer el caso de un joven de 11 años de Garupá, que tras sufrir el contagio de Leishmaniasis visceral debió ser trasladado de urgencia a Buenos Aires debido a su grave estado,

Este caso, causó una gran conmoción y es por ello que es de vital importancia tomar los recaudos correspondientes para que la patología no siga afectando a los caninos.

Pablo Castillo, presidente del Consejo Veterinario de Misiones, comentó: “No existe un registro de casos detectados de leishmaniasis, es decir, no hay un lugar donde se hayan volcando los datos de acuerdo a que vayan apareciendo los animales positivos. Lo que sí tenemos son trabajo científicos, algunos hechos por la Universidad del Salvador de Virasoro, otros con investigadores privados en Posadas o Puerto Iguazú que nos dan una cierta idea de un estimativo en cuanto a la prevalencia y los valores oscilan entre un 20 y 22% de positividad, es decir, se han hecho pruebas para buscar el anticuerpo que nos dice que un perro tuvo contacto con el parásito, no significa que esté enfermo pero sí significa que ha tenido contacto”.

“Nosotros los clínicos veterinarios privados deberíamos hacer la denuncia obligatoria de los casos pero es una enfermedad que ya lleva su recorrido en la provincia y en un momento se planteó con mucha polémica la decisión de hacer el sacrificio obligatorio de cualquier perro que presentaba la enfermedad, entonces muchísima gente no quería que se informe que su perro tenía la enfermedad y muchos creíamos que esa idea no era el camino correcto y afortunadamente desde 2015-2016 en adelante ya no se recomienda el sacrificio obligatorio de todos los perros que están enfermos o que den positivo”

El profesional remarcó que ante un animal enfermo, en base a la condición individual de cómo esté clínicamente se puede indicar un tratamiento, “afortunadamente se revirtió lo del sacrificio obligatorio porque primero íbamos a tener que sacrificar el 50% de los perros porque realmente cuando explotó la enfermedad la prevalencia de casos se estimaba que era un 60 o 70 por ciento y con fortuna, este índice bajó”.

“Alrededor de un 10% de los perros presenta el síntoma de la enfermedad al tener contacto con el parásito que los más clásicos son el crecimiento de las uñas, la caída del pelo en todo el cuerpo en general pero con mayor notoriedad alrededor de los ojos, en la cabeza, en las orejas, la pérdida de peso, el desgano, aumentan de tamaño los ganglios, otros empiezan con sangrados nasales o úlceras en la nariz, en las orejas, la sintomatología es muy variada”, detalló.

Sobre la presencia de la enfermedad en la provincia destacó que si bien ya es endémica, es decir, que está acá, siempre la idea es que con las medidas preventivas la prevalencia vaya en descenso y “lo primero y básico que tenemos que hacer en todos los perros sanos y los enfermos es que tienen que tener alguna protección para evitar que le pique el vector de la enfermedad”.

“Con respecto a la cura, primero es que tiene tratamiento y segundo es que hay algunos perros que se curan realmente, decir, que eliminan el parásito en su totalidad, algunos lo hacen enfermos de manera espontánea porque su sistema inmune se vuelve apto para eliminar el parásito y otro lo hace a partir de la medicación que ayuda a controlar la multiplicación del parásito pero eso pasa en menos de la mitad de los casos o de acuerdo al tratamiento que se utilice”, afirmó.

Por otro lado Castillo indicó que se puede mantener al parásito controlado durante mucho tiempo y sin presentar sintomatología pero es de vital importancia la utilización de pipetas, collares, repelentes para evitar la acción del vector.

Pruebas

El médico veterinario a continuación explicó que para detectar la enfermedad tenemos la prueba de sangre, que sería la detección de anticuerpos “que es la más rápida, la más práctica. Hay oportunidades en que perros sanos que dan positivo pueden plantear la incógnita de decir que es positivo porque contactó con el parásito y tiene el anticuerpo y no está enfermo o realmente es uno de los enfermos, entonces esa prueba de sangre por ahí a veces es el primer paso que se da. La otra evaluación que se puede realizar es la citología por toma de muestra de ganglio de médula ósea donde lo que se busca es observar directamente al parásito”.

Finalizando su relato, el profesional refirió que en este 2023 un laboratorio veterinario de Posadas está poniendo a punto una prueba que sería fundamental, “porque para tener este dato nos tenemos que remitir a Buenos Aires y es lo que mediría la cantidad de anticuerpos que el paciente tiene contra el paraje y sabiendo la cantidad de anticuerpos que tiene se lo puede correlacionar con la enfermedad, con su estado clínico, cómo va evolucionando su tratamiento, una herramienta mucho más exacta”.

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